Habéis oído que se dijo a los antiguos, pero Yo os digo (Mt, 5, 38-39)
Para este mes de julio traemos un diseño muy montañero y se lo dedicamos a todos los chicos y chicas que están de campamento de verano en la montaña ya que, como es bien sabido, la montaña es un lugar privilegiado para encontrarse con el Señor.
Esto es verdad hoy, en el silencio de la montaña y con sus sobrecogedoras vistas desde la cumbre, pero ha venido siendo así a lo largo de toda la historia de la salvación, con algunos momentos de especial relevancia tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. De hecho, cómo el Nuevo Testamento completa lo que ocurre en el Antiguo Testamento es la esencia de lo que se intenta reproducir en este diseño.
- El diseño plantea una imagen con dos montañas que nos recuerdan los encuentros de Moisés con Dios en el Antiguo Testamento, primero en el Monte Horeb, donde Dios se le presenta como “yo soy el que soy” (Ex 3,13) y posteriormente, en el Monte Sinaí, donde Dios le entrega las tablas de la Ley (Ex 34,2), firmando con Israel una Alianza como pueblo elegido. Estos dos encuentros en la montaña se llevan a plenitud en el Nuevo Testamento, primero con la escena de la Transfiguración (de la que hicimos un diseño aquí) , (Mt 17, 1-7) y después durante el Sermón de la Montaña (Mt 5-6-7).
- Analizando la oratoria de este sermón, hay un patrón que se repite de manera sistemática: “Habéis oído que se dijo a los antiguos […], pero yo os digo […]”. Esta contraposición entre lo que mandó Dios a Moisés y lo que dice Jesús, es una manera de demostrar que Jesús es también Dios ya que tiene autoridad para “retocar” (o completar) la ley mesiánica, y por eso molestó tanto, especialmente a los fariseos. Esta manera tan sutil de mostrar la divinidad de Jesucristo se concreta en el diseño con la frase de «Yoosdigo» desde la montaña, en clara alusión a este sermón.
- Entre todas las enseñanzas del sermón de la montaña, hay una que es especialmente llamativa para los tiempos que corren, y es la vinculada a la gestión de la violencia. “Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente.’ Pero yo os digo: No resistáis al malvado. Antes bien, al que te golpee en la mejilla derecha, ofrécele también la otra.” (Mt 5, 38-39). Jesús confronta aquí la Ley del Talión, que en el fondo buscaba evitar venganzas desproporcionadas, con una nueva propuesta de responder al mal con bien. Para golpear la mejilla derecha con la mano derecha hay que golpear con el revés de la mano. Así, más que para causar daño, este era un golpe diseñado para humillar, avergonzar y tratar al receptor como a un ser inferior. Al presentar la otra mejilla, Jesús fuerza al agresor a tener que golpear con la palma de la mano, que es la forma en que se pelea entre iguales. Así, esta propuesta de Jesús no es solo un desafío que rompe el ciclo de la venganza, sino que también iguala la dignidad entre el agresor y el agredido. Este golpeo de revés se incluye sutilmente en el diseño haciendo que la enseñanza de Jesús en este sermón sea completamente opuesta a la versión original del Antiguo Testamento, («se os dijo») y por eso éste es el que se lee de revés en el diseño.
Esperamos que te haya gustado este diseño y puedas aprovechar este verano, elijas montaña o playa, para encontrarte con el Señor y pedirle que te de fuerzas para poder hacer lo que Él te diga. A veces, sus peticiones serán algo más exigente, (como las de este sermón), pero otras serán tan sencillas como que «llenes esos cántaros de agua hasta el borde» o que les des «tus cinco panes y dos peces«…
#teatrevesalucirlo
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