Vida frágil

¿Quién de vosotros podrá añadir una hora al tiempo de su vida? (Mt 6, 27)

Vivimos tiempos donde el mundo nos insiste en recordarnos la fragilidad de nuestra sociedad.

  • Lo pudimos ver en la pandemia, que ya parece olvidada. En ella no solo descubrimos que tenemos un cuerpo vulnerable sino también cómo el miedo nos puede llegar a atenazar.
  • Lo hemos podido sentir recientemente en España, con un apagón total de sólo 12h. Hemos visto que sin luz no tenemos nada. No hay vitro, ni wifi, ni electrodomésticos, ni agua caliente, pero tampoco semáforos, capacidad de pagar con tarjeta o de comunicarnos con nadie. Tantas cosas que damos por sentado nos han fallado que nos hemos sentido completamente desorientados.
  • Lo seguimos viendo en muchos puntos del mundo que continúan en guerra hoy (p.e. Ucrania, Israel, o en varias zonas de África). Estos conflictos nos recuerdan que todas nuestras posesiones, que nos ha llevado años construir, pueden desaparecer de un día para otro sin lógica ninguna (casa, trabajo, paz, ocio,…).

Aceptar esa profunda fragilidad desde la humildad es algo contracultural en nuestra sociedad de hoy, que defiende hombres y mujeres empoderados, que tienen que conseguir todo lo que se proponen. Lamentablemente, la realidad nos muestra casos innumerables donde eso no es así, y la enfermedad, los accidentes o la violencia acaban de manera abrupta con miles de personas y sus sueños todos los días.

No es siempre sencillo encontrar sentido al sufrimiento, pero nuestra fe católica nos recuerda que Dios incluso de lo malo puede sacar algo bueno y sobre todo, que la muerte no es el final del viaje. Comparado con la eternidad en la gloria de Dios, nuestro tiempo en la tierra es poco más que un suspiro. En ese contexto, aunque la fe nos llama a aceptar nuestras limitaciones temporales, también nos exige vivir una vida que merezca la pena, aceptando que en muchos casos da más frutos vivir una «vida ancha» que una «vida larga».

¿Qué significa tener una vida ancha? El mismo Jesús nos lo enseñó. Con una vida pública de sólo 3 años, en un pueblo en medio de la nada de su época y en una sociedad donde el único medio de comunicación era el lenguaje oral, Él dejó una huella imborrable en la historia y en muchos de sus contemporáneos, (tanto amigos como enemigos). Cambió vidas y tocó corazones para expandir la buena noticia… pero también dio abrazos, tuvo momentos de fiesta o momentos de duelo mucho más cotidianos con todos los que le rodeaban y especialmente con sus más allegados.

Ese corazón de Jesús, que habitualmente adoramos especialmente durante el mes de junio, es el ejemplo que nos demuestra que todo eso tan humano, que nace desde el corazón y se regala a los demás, es lo que consigue ensanchar la vida. Como decía San Francisco de Asís, “de este mundo no te llevarás nada de lo que has recibido, sólo lo que has dado”.

La Virgen María es también otro gran ejemplo de cómo ensanchar la vida. Ella unió su FIAT al corazón de su Hijo y aceptando, desde su fragilidad, la misión que Dios la encomendó. Esta conexión tan íntima de los corazones de Jesús y María se puede leer en múltiples padres de la iglesia, pero se visualiza de manera única en este show reciente de drones y luces alrededor del Cristo redentor en Brasil (https://www.instagram.com/reel/DJmGbB6xvtz/ ).

Pero claro, si solo buscamos ensanchar nuestra vida desde la dimensión terrena de las relaciones, nos estamos olvidando del gran regalo que Dios nos hace, que es la posibilidad de ser eternos: Ensanchar esta dimensión de nuestra vida nos anima a profundizar en una relación íntima con el Señor, dedicándole tiempo en la oración y encontrándonos con Él en los sacramentos.

Con este tema de fondo, el diseño recoge tres elementos de esta idea de “ensanchar la vida a través del corazón”:

  • El reloj de arena, ya a medias, y que parece que se empieza a agrietar, que nos recuerda la fragilidad de nuestra vida y su dimensión finita.
  • Un corazón que sale con fuerza de esas grietas hacia fuera, buscando llegar a los que lo rodean, no solo con intención de abrazar cuerpos sino también almas.
  • Y finalmente, la frase «not longer but wider» que nos anima a pedir al Señor en la oración que nos ayude a ensanchar nuestra vida desde nuestra fragilidad, buscando siempre dar fruto para su gloria.

Aunque el mundo contemporáneo parece que nos da herramientas para poder vivir vidas más largas que en siglos anteriores gracias entre otras a la nutrición y a la medicina, y nos permite obviar el pensar en la muerte, antes o después llegará nuestra hora… y se nos juzgará por el amor: ¿Ha ensanchado tu vida hacia tu prójimo? ¿Has aceptado la gracia de Dios? ¿Has contribuido a que otros la acepten? Algo así serán las preguntas del examen ante la misericordia de Dios…. Mira a ver qué tal llevas tus respuestas…

Antes de que ese momento llegue te animamos en que pienses maneras concretas de ensanchar tu vida hacia los demás para gloria de Dios. ¿Ideas? Bueno, puedes empezar compartiendo este artículo con tus amigos.

#teatrevesalucirlo


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