A la hora de nona

Verdaderamente este era Hijo de Dios (Mt 27,54)

Para nuestra sociedad hoy, el viernes a las 15h es la hora de inicio del fin de semana, tiempo de descanso o de ocio dependiendo de con quién hables. Sin embargo, para nosotros en el diseño de este mes, ese día y esa hora nos lleva a uno de los momentos claves de la historia, en concreto al momento donde las escrituras nos sitúan la muerte de Jesús en la cruz: el día antes del sábado (Jn 19,31) y a la hora de nona (Mt 27, 46), es decir nueve horas desde el amanecer, (aproximadamente las tres de la tarde), que es la hora que marca el smartwatch digital de nuestro diseño.

Pensar en la hora de nona nos lleva inmediatamente al Viernes Santo de la Pascua de Buenafuente del Sistal, en el marco del convento cisterciense del pueblo y su ritmo diario de la liturgia de las horas. Allí ese día se canta la canción de “A la hora de nona”, del Padre Josico, donde el pueblo repite melódicamente “a la hora de nona” mientras el coro va contemplando todos los elementos relevantes de ese momento, desde que se cubren los montes hasta que mana sangre y agua del costado de Cristo. (aquí la puedes escuchar).

Además de esta hora tan especial, el diseño incluye otros elementos en la esfera del reloj que nos llevan también, sutilmente, a las grandes cosas que también ocurrieron ese día.

  • El primero es la marca del reloj (Longinos), que nos recuerda al centurión que, según la tradición, tras traspasar el costado de Cristo exclamó “Verdaderamente era hijo de Dios” (Mt 27, 54). Siempre me ha llamado profundamente la atención esta declaración de fe tan inesperada. Primero, por venir de un gentil y segundo, porque no necesitó ver a Jesús resucitado para creer. Longinos es capaz de ver, en el momento teóricamente menos divino de Jesús, su verdadera divinidad. Es capaz de dejarse sorprender en el encuentro con Jesús crucificado. Según la tradición, San Longinos acabará siendo mártir dando la vida por Cristo y a día de hoy hasta tiene una estatua que lo recuerda en la basílica de San Pedro del Vaticano.
  • El segundo es el pulsómetro del reloj, en formato Sagrado Corazón de Jesús con sus valores máximos y mínimos del día que nos recuerda que, aunque el corazón del Jesús hombre se ha detenido, su sagrado corazón sigue vivo hoy. Esta es una de las consecuencias de su paso por la tierra: Que su corazón de carne ha entrado en nuestra humanidad para no abandonarla nunca. Los dos valores máximos y mínimos que se recogen de ese día, 136 y 22, no son casuales: representan los dos últimos salmos que Jesús recitó ese día. El 136 es el salmo con el que se concluía la cena pascual Judía y es un canto de agradecimiento y alabanza a Dios por sus innumerables actos de bondad y fidelidad hacia la humanidad. (“Dad gracias al Señor porque es bueno: porque es eterna su misericordia”). Por otro lado, el salmo 22, que comienza con el bien conocido “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, lo recita Jesús unos momentos antes de morir en la cruz. Este salmo , nos recuerda que en Jesucristo se está cumpliendo la profecía del Salmo ya que su muerte en la cruz es, en sí mismo, la demostración palpable de que Dios no esconde su rostro al que le pide auxilio.
  • El último de los elementos es la notificación de nuevo mensaje recibido. Si abrimos ese mensaje veremos que esta entrega de Jesús no es en formato genérico sino que se realiza de manera personal, por tí y por mí. De hecho, en aquel momento concreto, lo acababa de aplicar al buen ladrón al que le dijo: “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23, 43). Es brutal pensar que la misericordia de Jesucristo está disponible hasta el último momento de nuestra vida y que los cauces por los que la ejecuta nos sobrepasan. Debo reconocer que cuando leo esta “salvación express” a veces me parece injusta, considerando lo exigente que es el seguimiento continuo de Dios y sus mandamientos, pero por otro, me parece liberador ver cuan grande es la misericordia de Dios con quien cree en Él, porque me recuerda que la salvación no es algo que se gane, sino que se acepta.

Te animamos a que pongas la alarma de tu reloj («inteligente» o no) para estar atento a todas las cosas que pasarán en esta hora tan importante y así cuando llegue el Domingo de Resurrección, y también durante todo el tiempo de Pascua, tú también proclames que «verdaderamente éste, era el hijo de Dios» .

#teatrevesalucirlo


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