Nos habría bastado (T5-C1-7)

La mesa está servida (Temporada 5- Capítulos 1-7)

Resumen del capítulo: Una de las características singulares de esta temporada es que prácticamente todos sus capítulos, del 1 al 7, comienzan con una escena de la última cena antes de los créditos, con una cronología inversa según los evangelios. La serie utiliza esta cena del Seder, que es la Pascua Judía, para ir presentando diferentes escenas y enseñanzas de Jesús en la Última Cena. Incluye incluso en el capítulo 7 las indicaciones que da Jesús a Pedro y a Juan sobre el dónde y el cómo prepararla, e introduce la figura del joven Juan Marcos (el futuro evangelista) al que Dios le había dado la misión de preparar la habitación donde el Señor iba a celebrar la Pascua con sus discípulos.

Referencias bíblicas: Todas las escenas que se reproducen sobre la última cena están contenidas en alguno de los evangelios. La mayoría pertenecen al evangelio de San Juan, porque en él hay cinco capítulos íntegros dedicados a la última Cena, (Jn 13, 1 a Jn 17, 26) y es la base para muchos de las enseñanzas de Jesús que se ven en estos episodios. En el resto de evangelios, la última cena no ocupa ni un capítulo (Mt 26, 17-35, Mc 14, 12-31 y Lc 22, 1-39) pero cuentan algunos detalles que no se incluyen en el evangelio de San Juan, entre otros, la consagración del Pan y el Vino que San Juan obvia. Yendo de manera ordenada según lo que se ve en cada capítulo:

  • En el capítulo 1 se muestra el final de la cena, donde los apóstoles cantan un salmo (el 118) mientras el Señor hace una oración final al Padre (Jn 17, 1-6),
  • En el capítulo 2 aparece el anuncio de las negaciones de Pedro (Lc 22,34 – Mt 26,34),
  • En el capítulo 3, la declaración de que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida (Jn 14, 6) y el anuncio de que les mandará el Espíritu Santo (Jn 14, 16),
  • En el capítulo 4 el anuncio de la traición de Judas a Juan (Jn 13, 26-28),
  • en el capítulo 5 la reacción de los apóstoles al anuncio de Jesús de que uno de ellos le va a traicionar (Lc 22, 22 – Mt 26, 21-22),
  • en el capítulo 6, la consagración del pan y del vino (Lc 22, 19-21 o Mt 26, 26-29) 
  • En el capítulo 7, el lavatorio de los pies (Jn 13,4-11)

Reflexión: Dado que la serie reproduce de manera bastante fiel la última cena y muchas de sus conversaciones, creo que tiene sentido centrar la reflexión en los elementos que la serie permite saborear de una manera especial, gracias a la contextualización que hace de los acontecimientos y de los personajes. En este sentido, esta reflexión la queremos centrar sobre tres momentos, que quizás pasen algo desapercibidos, pero que pueden ayudarnos a ver este momento con otros ojos.

  • “¿Podéis hacer lo que os digo sin una réplica por una vez?”. Es lo que les dice Jesús a los apóstoles cuando iba a lavarles los pies (capítulo 7). Hemos normalizado tanto el lavatorio de los pies que muchas veces olvidamos el shock tan profundo que pudo provocar en los apóstoles que Jesús se arrodillara a lavarles los pies. Es un claro gesto de humildad, de servicio y de ejemplo que muchas veces nuestro orgullo no nos deja aceptar. En este capítulo solo Santiago, que ya empieza a entender por dónde van los tiros, decide hacer caso a Jesús sin rechistar, sin protestar, sin poner pegas y aceptar su regalo. ¡Cuánto nos cuesta a nosotros a veces esa obediencia silenciosa a lo que Dios nos pide, sobre todo si atenta contra nuestro orgullo! ¿Cuántas pegas le ponemos a lo que Dios u otros nos regalan todos los días? que si esto…que si aquello… que si a mí me gusta asá… que si por qué no mejor lo haces así… parecemos los presidentes del Club de la Queja. Nada es suficientemente bueno para nosotros. Nos gusta vivir en una exigencia permanente en vez de un agradecimiento sincero. Creo que en este capítulo mirar a lo que hace Santiago nos puede interpelar para ponerlo también en práctica nosotros.
  • “Nos habría bastado”. Es el estribillo que se repite de manera recurrente en la oración del “Dayenú”, que el pueblo judío recita en la cena de Pascua para recordar las maravillas que Dios hizo por ellos al sacarlos de Egipto. El capítulo 4 comienza con la versión “oficial” recitada por los discípulos a la que Santiago le añade una contribución propia, pero acaba con un “dayenú” versionado cuando Jesús está cenando en Betania con todas las mujeres. (Ojo, realmente esa versión oficial lo es desde el siglo IX d.c, así que no sabemos cómo fue realmente la que usaron los discípulos en esa cena). Aunque es una escena inventada para encajar en el relato creativo y con la realidad bíblica de que Jesús tuvo la última Cena solo con sus apóstoles, (aunque luego las mujeres vuelven a aparecen durante la Crucifixión), esta especie de cena de despedida de Jesús con sus seguidoras, para mí es el momento más bonito de esta temporada. Es un intercambio tan precioso de acción de gracias, primero de Jesús con cada una de las mujeres (la Virgen María, María Magdalena, Tamar, Edén la mujer de Pedro, Marta y María de Betania, Juana y Tamar) y luego de cada una de ellas hacia Él, entonando el Dayenú, recordando las bendiciones que Él había hecho por ellas. Creo que sería precioso que pares un momento en este punto y repasando tu vida, seas capaz de escribir tu propio “me habría bastado” al Señor, lo guardes con mimo y lo recites cuando sientas que estas solo.
  • “Fue un milagro del Señor, lo pudimos presenciar”. Es la última frase que cantan los discípulos en la escena de la última cena del capítulo 1, mientras Jesús ora al Padre con estas palabras: Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. (Jn 17, 1-5). Aunque en el capítulo no se oye demasiado bien, realmente son los versículos 19 al 23 del Salmo 118 que dice: “Señor, abre las puertas de justicia y déjame entrar, para así poderte dar gracias a ti mi Señor, Esta es la puerta mi Señor, los justos entran sin temor, Me escuchaste en mi dolor, fuiste tu mi salvación. La piedra que ellos desecharon, es la piedra angular, fue un milagro del Señor, lo pudimos presenciar”. Este salmo está íntimamente conectado con la parábola de la viña, que aparece en el capítulo 3 de esta temporada, que es el anuncio de que la salvación de Dios ya no es exclusiva del pueblo judío, sino que por el sacrificio de Hijo la salvación de Dios ya pertenece a todos los hombres. De alguna manera, este final de última cena (recordemos que se narra de atrás a delante en estos capítulos) cierra la Antigua Alianza y anuncia la apertura inminente de la Nueva Alianza que se sella con la entrega del Hijo unigénito de Dios. Y los discípulos, casi sin saberlo están siendo testigos de todo ello. Hay veces que no entendemos las cosas en el momento, pero después con oración y perspectiva lo vemos claro. Ante esos momentos de asombro aprendamos a disfrutar de ellos, del asombro. De poder estar sin decir nada, de aceptar que no lo entiendo, pero estoy aquí, de ver que no siento nada, pero estoy aquí, cerquita, como le había dicho el Señor a Juan en el capítulo 4 de esta temporada.

Conclusión-Oración: Te pedimos Señor que nos enseñes a acompañarte aceptando nuestras limitaciones y teniendo confianza en ti, dejándonos asombrar por tu poder, aunque a veces no lo veamos en el momento. Permítenos ser como Santiago, y darte un profundo y sincero gracias cuando Tu, nuestro maestro, te agachas para limpiar nuestros pies polvorientos por el camino. Que, aunque no lo veamos en el momento, te pedimos que al menos nos permitas parar de vez en cuando a mirar atrás y seamos capaces de reconocer tu paso por nuestras vidas, como hemos hecho en el Dayenú que hemos construido con esta reflexión. No nos dejes que nos olvidemos de ti. Amen.


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