¡Lázaro, Ven fuera! (Temporada 4- Capítulo 7)
Resumen del capítulo: Este capítulo comienza y termina con un “flash forward” de unas décadas después de la muerte y resurrección de Jesús, con un encuentro un tanto enigmático entre María Magdalena y Mateo, donde se intercambian los escritos que había realizado cada uno sobre la vida del maestro. En ese marco, el capítulo retoma la historia en Jerusalén, tras los incidentes de Jesús con los fariseos en el templo, con conato de lapidación incluido, que se narró en el capítulo anterior. Jesús es informado de la muerte de su amigo Lázaro y se pone camino a Betania junto a sus discípulos.
Cuando llega allí, el duelo por Lázaro ya ha comenzado y salen a su encuentro sus hermanas, Marta y María y lo llevan al sepulcro donde habían enterrado a Lázaro. Allí Jesús resucita a Lázaro ante el asombro y admiración de un montón de testigos, lo que hace que este último gran signo del Maestro llegue a los oídos del Sanedrín en Jerusalén. (Nota: la escena de María Magdalena mirando el sepulcro y las sábanas en el suelo es memorable) Tras esta escena, el capítulo sigue explorando cómo se digiere este gran signo por los diferentes personajes: Primero por Lázaro, con una gran conversación con Jesús, luego por sus discípulos, especialmente por Judas y por Tomás, el primero desde el júbilo de la inminencia de la victoria de Jesús, el segundo desde la incredulidad de que haya resucitado a Lázaro y no a Ramah, y finalmente, por Marta y María, que reposan el final de un día de locos pensando cómo agradecer al Señor lo que ha hecho por su hermano.
El capítulo termina con los versos de María Magdalena sobre esos días, repasando visualmente, de manera preciosa, las consecuencias de este milagro para cada uno de los que han estado allí.
Referencias bíblicas: El encuentro entre María Magdalena y Mateo que empieza y cierra el capítulo no tiene ninguna referencia bíblica asociada pero sirve como contexto para entender un origen plausible de los cantos cristianos primitivos sobre el Maestro y todo lo que tuvo que sufrir, vinculado a las profecías que Jesús comenta con Lázaro al final del capítulo.
La lapidación de Jesús en el templo se recoge en Jn 10, 31-42 y tanto su camino a Betania, como la conversación con Marta y María al llegar y después, los detalles del milagro de la resurrección de Lázaro, se cuentan en Jn 11, 1-47. Este milagro es el último gran milagro público del ministerio de Jesús y pone de manifiesto la divinidad de Jesús como Dios ya que, en los tiempos de Jesús, los judíos creían que después de la muerte, el alma se mantiene encima del cuerpo durante tres días intentando volver a él. Este milagro, ocurrido ya en el cuarto día de sepultura, demostraba que Jesús tenía poder sobre la vida y la muerte a un nivel en el que solo Dios podría.
Sin embargo, sorprendentemente, ante este gran acontecimiento, la respuesta del Sanedrín es a la defensiva: es hora de dar muerte a Jesús, e incluso a Lázaro, para “borrar las pruebas” de su milagro (Jn 11, 53 y Jn 12, 10). Las reacciones a la resurrección de Lázaro que se muestran en el resto del capítulo no están recogidas en la Biblia, pero muestran situaciones plausibles ante la grandeza de lo acontecido. Una de ellas ocurrirá poco después (Jn 12, 1-9) cuando María unge los pies de Jesús con un perfume muy valioso.
Reflexión: Este capítulo nos muestra con gran maestría uno de los pasajes más conocidos de la vida de Jesús que es cuando resucita a su amigo Lázaro. A pesar de que la gran mayoría de lo que se muestra en este capítulo refleja fielmente lo que se recoge en el evangelio de San Juan, vale la pena centrarse en tres momentos del capítulo, que nos pueden dar mucha perspectiva en nuestra vida de fe:
- María es la primera que está consolando a Marta y a María. Aunque se muestra de manera muy sutil en la serie, esta actitud nos vuelve a dejar entrever varias de las características de nuestra madre la Virgen, que, desde su humildad y sencillez, siempre nos pueden dar consuelo. ¿Cómo es tu relación con la Virgen María? ¿Acudes a ella cuando necesitas consuelo? ¿Te dejas en sus brazos cuando necesitas un abrazo de madre?
- Jesús permite la muerte de Lázaro porque con su resurrección va a dar más gloria a Dios. Probablemente uno de los versículos más enigmáticos de este pasaje es Jn 11,6 “Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba”. De alguna manera, Jesús consideraba que, a pesar del recado de Marta y María, no era el momento de ir a Betania. Sabía que Dios tenía otros planes, aunque eso implicara dejar a Lázaro morir y dejar a Marta y María pasar por ello. Sabía que las consecuencias de su posterior resurrección iban a dar más gloria a Dios que una eventual curación, aunque el paso fuera doloroso. Cuando Jesús llega a Betania y ve a Marta, a María y ve el dolor por el que están pasando, Jesús llora (Jn 11,35), muestra su lado más humano y empatiza con ellas…pero también, de alguna manera, visualiza lo que Él va a tener que sufrir en la cruz para dar gloria a Dios. ¿Cómo podemos aplicar esto a nuestra vida? Entendiendo que el Señor es capaz de sacar cosas buenas de las cosas malas, insistiendo al Señor en nuestras oraciones sin desfallecer porque los tiempos de Dios no son los nuestros y finalmente sabiendo que Él empatiza con nuestros malos momentos y no nos deja solos, buscando siempre que el fruto de todos ellos acabe siendo para gloria de Dios.
- Lázaro no solo experimenta la grandeza de Dios, sino que ahora es capaz de entenderla. Hasta ahora, sólo María Magdalena parece ser capaz de entender la misión de Jesús y vislumbrar su final (se puede desprender de cómo contempla la tumba vacía de Lázaro y de su canto al final del capítulo), pero ahora Lázaro, tras estar cuatro días muerto y volver a la vida, es capaz de poner cara y nombre a las profecías que en el antiguo testamento hablaban del Mesías. Aunque Lázaro entiende este poder en primera persona le cuesta aceptar que las profecías que hablaban del hijo del hombre, se hagan realidad en su amigo Jesús. Lázaro es capaz ahora de ver con sus ojos y su corazón, todo lo que había aprendido y leído en los profetas. A veces a nosotros nos pasa algo parecido, escuchamos la palabra de Dios, leemos su parábola y entendemos la teoría… pero luego nos cuesta llevarla a la práctica con nuestro prójimo. ¿Qué es lo que más te cuesta de aplicar de las enseñanzas del Señor? ¿Dónde está ese prójimo que nos dice el Señor y que muchas veces “evitamos” ver? ¿Cuál es esa página olvidada del evangelio en la que caes una y otra vez en tu día a día?
Conclusión-Oración: Señor, ayúdanos a entender cómo dar gloria a Dios en/con las cosas que nos pasan en el día a día y que, con el apoyo y consuelo de tu madre la Virgen, seamos capaces de hacerlo visible para nuestro prójimo. Tu nos has abierto el cielo y nos has dado las herramientas para llenarlo así que te pedimos que nos des valor, energía y sabiduría para ponernos a ello.
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