Hija mía, tu fe te ha salvado.(T3-C5)

Hija Mía, tu fe te ha salvado. (Temporada 3- Capítulo 5)

Resumen del capítulo: Este capítulo va desarrollando varias historias que corren en paralelo a lo largo de esta temporada, (la relación entre Simón y Edén, la amistad entre Simón y Gaius arreglando la cisterna de Cafarnaúm, el negocio incipiente de las olivas del Zebedeo…) y cierra dos que se han introducido en capítulos anteriores; la curación de la hemorroísa, de nombre Verónica en la serie, que es la que centrará nuestra reflexión, y la resurrección de la hija de Jairo, que es el jefe de la sinagoga y es seguidor encubierto de Jesús.

Referencias bíblicas: La curación de la hemorroisa y de la hija de Jairo aparecen juntas en el evangelio de Marcos (Mc 5, 21-43), en el de Lucas (Lc 8, 40-46) y en el de Mateo (Mt 9,20-30) compartiendo en todos ellos casi los mismos detalles, gestos y conversaciones, que son los que se muestran en este episodio, aunque en ningún caso la asignan un nombre.

Muchos estudiosos coinciden en señalar (y de hecho el episodio lo muestra así) que realmente la hemorroísa tocó uno de los cuatro flecos que colgaban del manto de Jesús (los tzitzits), que para los judíos tienen un significado muy especial. (Números 15, 37-40) “El Señor habló a Moisés: «Di a los hijos de Israel que, tanto ellos como sus descendientes, se hagan flecos en los bordes de sus vestidos y pongan en el fleco de sus vestidos un hilo azul. Llevaréis esos flecos para que, cuando los veáis, os acordéis de todos los preceptos del Señor. Así los cumpliréis y no seguiréis los caprichos de vuestros corazones y de vuestros ojos, que os suelen seducir. Así os acordaréis de todos mis mandamientos y los cumpliréis, y seréis hombres consagrados a vuestro Dios.

Reflexión: La belleza plástica de este capítulo nos permite imaginar de manera muy realista el episodio de la hemorroísa aprovechando la contextualización que se ha realizado del personaje en el capítulo anterior. En este sentido, hay tres elementos de esta curación que vale la pena destacar y mirar con detalle. 

  • Quien me ha tocado. En este capítulo se muestra de manera muy gráfica lo que es estar apretujados como consecuencia de la fama que ha alcanzado Jesús. En nuestra sociedad vemos casos similares con futbolistas, con cantantes… que circulan entre toda esa gente que los agobia para tener un selfie o un autógrafo, pero que, realmente no buscan un encuentro sincero y profundo con ellos. Salvando las distancias, a veces nos puede pasar lo mismo con Jesús, nos acercamos a Él para “que nos vean con él” o para conseguir algo puntual… pero no queremos tener un cambio real en nuestras vidas… o no somos los suficientemente valientes de acercarnos a Él con esa intención. ¿Has tenido esa sensación de ir a mínimos?¿o esa sensación de vacío por perseguir cosas banales que no te dejan poso a largo plazo? Jesús sabe quién lo toca con fe y quien, sencillamente le empuja para tener más espacio…La hemorroísa estuvo 12 años sangrando y gastando todas sus fuerzas y energías en intentar solventarlo por su cuenta. ¿Qué tal llevas tu la paciencia con los tiempos de Dios?¿y la confianza en Él para pedirle cosas imposibles?
  • Tu fe te ha salvado. Esta frase en el contexto donde la hemorroísa toca los tzitzits del manto de Jesús viene a decir que la Ley no tiene poder para curar a la hemorroísa y Jesucristo sí. Es un signo más que refuerza el poder del Señor sobre la Ley de Moisés, que ha ido poco a poco encorsetando la fe judía. Uno de mis grandes temores es pensar que hay elementos de nuestra fe o nuestra doctrina moral que se hayan ido añadiendo “artificialmente” a lo largo de los siglos y han endurecido nuestro corazón hacia nuestro prójimo o nuestras realidades, como le pasó al pueblo judío. ¿Te ha ocurrido alguna vez que encuentras contradicciones en el seno de la Iglesia?¿Cómo reaccionas ante ellas? Bueno, a mí siempre me ayuda ver en esta serie cómo es habitual que los discípulos no estén de acuerdo en muchas cosas y aun así Jesús (y María) los quieren a todos por igual. Benedicto XVI decía que el fundamento de nuestra fe es encontrarnos con una persona, Jesús resucitado, y responder con nuestra vida al amor y la redención que Él nos ha regalado, así que qué mejor que ese encuentro habitual con Él sea el que guíe tu hacer.
  • Ya está limpia. Volviendo a la Ley judía, las reglas de pureza que tenían eran muy estricta y había innumerables motivos por los que un hombre podía ser considerado impuro, entre ellos, tocar a una mujer en sus días de menstruación. Esta frase, que dirige Jesús al Rabino Yussif, demuestra que Jesús es el Mesías y está por encima de la Ley: En vez de que Jesús quede impuro porque una persona impura le toca, la persona impura queda pura, al tocar al que es puro por antonomasia. De alguna manera este milagro, que tiene ver con la pureza, nos lleva a pensar en el sacramento de la reconciliación, cuando el Señor que es puro perdona nuestros pecados. ¿Hace cuanto que no te acercas al Señor con fe para quedar limpio?

Conclusión-Oración: Este capítulo nos muestra la fe y la paciencia de la hemorroísa que tras 12 años de sufrimiento se arriesga y entre la multitud busca tocar al Señor. Te pedimos Señor que aumentes nuestra fe en ti y que seamos valientes para encontrarnos contigo, dejar que seas tú quien guíes nuestras acciones y limpies nuestros fallos. Te pedimos que nos puedas decir como a la hemorroísa, hijo mío, hija mía… tu fe te ha salvado.


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