La sanación en Bethesda (T2-C4)

Sólo me necesitas a mí (Temporada 2- Capítulo 4)

Resumen del capítulo: Este capítulo cuenta la historia de Jesse, que se queda paralítico de niño y su hermano Simón. Va narrando como va transcurriendo su vida hasta que Simón se une a los zelotes, que era un grupo armado radical judío. Tras unos cuantos años, la historia se recupera con Jesse desesperado en las piscinas de Bethesda (santuario pagano) y Simón emprendiendo su primera misión en Jerusalén como zelote. En este contexto, Jesús aparece en la piscina y cura al paralítico, que “casualmente” se cruza con su hermano antes de ejecutar su misión y le deja sin palabras.

Referencias bíblicas: El episodio de la curación del paralítico en la piscina de Bethesda aparece en el Evangelio de San Juan (Jn, 5,1-16). Sin embargo, no existe una vinculación documentada de que dicho paralítico y Simón el Zelote fueran hermanos. Sí está documentado que Simón el Zelote fue uno de los doce en los tres evangelios sinópticos, pero no cómo llegó a serlo así que la historia que cuenta este capítulo sobre Simón es una licencia creativa.

Reflexión: El pasaje de la curación del paralitico en la piscina de Bethesda es uno de los milagros más conocidos de Jesús no solo por el lugar donde se realizó (piscina dedicada a dioses romanos con la leyenda de que cuando el agua burbujeaba, el primero que tocaba las burbujas quedaba sano) sino también por ser realizado delante de los fariseos y en sábado, lo que les irritó profundamente.

Lo que añade de más este capítulo, con el recorrido por la vida de los dos hermanos, es mostrar en pantalla lo que ya dice el evangelio “había allí un hombre que llevaba 38 años enfermo” y vincular esta sanación a la conversión de Simón el Zelote, al ver a su hermano curado. La narración con imágenes de esos años es la que realmente contextualiza muy bien la espera y el dolor del paralítico, así como la frustración inicial y la entrega posterior de su hermano zelote antes de caer rendido ante el milagro de la curación de su hermano. En este contexto, hay tres elementos que vale la pena reflexionar al ver este capítulo:

  • Los tiempos de Dios no son nuestros tiempos. El capítulo muestra la dureza de la enfermedad de Jesse y cómo su vida se va complicando a medida que se queda solo. Treinta y ocho años de espera, de intentar curarse, de buscar soluciones desesperadas y nada…. Y nosotros nos quejamos porque nuestras “plegarias” parece que no son escuchadas. ¿Has tenido alguna vez esa sensación de silencio o “tardanza” de Dios? Está claro que los tiempos de Dios no son los nuestros. ¿Cómo llevas gestionar tu paciencia con Dios? ¿Serías capaz de mirar la vista atrás y con perspectiva ver ahora las respuestas que te ha ido dando Dios con los años?
  • No hay excusas válidas si Dios te habla al corazón. Vale la pena pararse en los detalles de la conversación que tuvo Jesús con el paralítico antes de curarlo. Jesús le pregunta si quiere quedar sano y él le pregunta si le va a llevar al agua, le dice que tiene un mal día, que si no tiene a nadie…Él le insiste y se lo dice claro: para quedar sano, “me necesitas a mí”. Muchas veces así somos nosotros, intentamos poner excusas a Jesús o darle largas para no responder a lo que nos Él nos pide y no nos damos cuenta que Él es todo lo que necesitamos. No es el momento, ahora no tengo tiempo, no es como yo pensaba… ¿Te suenan? No son más que argumentos vacíos si Dios realmente te dice “mírame, levántate, toma tu camilla y vete.”  (curiosamente la misma frase que en la curación del paralítico en Cafarnaúm que sus amigos le meten por el techo y que se cuenta en Mateo 9,1-8, Marcos 2, 1-12 y Lucas 5, 17-26)
  • Sigue habiendo milagros de Dios a nuestro alrededor. El impacto que tiene ver a Jesse andando paraliza a Simón el zelote y aborta su misión contra Roma. Ve a su hermano andar y sabe que el Mesías está cerca. Abandona su antigua vida y se decide a buscarlo. Es capaz de sorprenderse ante la grandeza de Dios. ¿nos dejamos nosotros sorprender por los milagros que hace Dios cerca de nosotros? Curaciones, milagros eucarísticos… ¿nos generan escepticismo o sabemos ver la grandeza de Dios en ellos? ¿Hay veces que, como el fariseo al final del capítulo, ponemos el foco en la ley vez de en la gracia?

Conclusión-Oración: Este capítulo nos invita a mirar en perspectiva cómo Dios actúa en nuestra vida con sus tiempos de respuesta, que habitualmente no son los que nosotros esperamos, y a reconocer que ha actuado, sigue actuando y actuará a nuestro alrededor; solo nos falta estar atentos y confiar en su grandeza… porque sólo le necesitamos a Él en nuestra vida.

Te pedimos Señor que nos des la valentía para no poner excusas ante tus preguntas y nos permitas tener la perspectiva suficiente para ver tu acción en nosotros y en los demás a lo largo de nuestra vida. Al igual que el Señor “agitó las aguas” de su entorno con este milagro, te pedimos que así también nosotros seamos capaces de dar testimonio de tu Gracia en el mundo que vivimos.


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