Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí (Lc 1, 48)
Se podría decir que la visitación de María a Isabel es la primera aparición de la Virgen María como madre de Dios y el canto que San Lucas pone en su boca, el Magnificat, es un maravilloso resumen del agradecimiento de María hacia Dios y del reconocimiento de la misión salvadora para su pueblo. Es curioso como María en este canto no se mira a si misma, a ver lo que había hecho bien a los ojos de Dios, a ver sus méritos… sino sencillamente reconoce que es Dios quien hace en ella. ¡Cuánto nos puede enseñar esta actitud de María cuando rezamos a Dios de manera pedigüeña y nos olvidamos de adorar a Dios por su grandeza o de alabarle por el inmenso amor inexplicable que tiene por nosotros!
María nos enseñó con su vida a mirar a su Hijo y a lo largo de la historia, en sus muchas apariciones, nos sigue insistiendo en ello, en mirar la vida de Jesús y meditarla (en el fondo, esa es la esencia del Santo Rosario). En nuestra reciente peregrinación al Santuario de la Virgen de Lourdes (Francia), éste es uno de los elementos que más poderosamente nos ha llamado la atención: la insistencia de la Virgen a Bernardette en el rezo del rosario, con SU rosario, por ser la oración más importante con que la gente humilde puede acercarse más a la vida de Jesús para rezar por ellos y por otros.
NOTA: Si quieres conocer más detalles de la fascinantes historia de Santa Bernardette y sus relatos de las apariciones de la Virgen, este puede ser un buen libro para ello: “Vida de Bernardita” de René Laurentin, que puedes conseguir aquí.
Personalmente durante muchos años de mi vida el rezo del rosario lo he tenido descartado al considerarlo una práctica reservada a las abuelillas del pueblo antes de la misa y no ha sido hasta el año del confinamiento (el ya lejano 2020) cuando lo he redescubierto, valorando todo el potencial que tiene para mirar la vida de Cristo desde los ojos de María. (En su momento ya dedicamos un diseño y una entrada a este tema aquí)
La reciente peregrinación a Lourdes que hemos vivido, nos ha permitido disfrutar de esta práctica «en el siguiente nivel», no solo por la impresionante representación de los misterios del rosario en la basílica de Lourdes (por dentro y por fuera) sino también por poder disfrutar por las noches, rodeado de miles de personas, de una procesión de antorchas rezando el rosario, de esas que ponen los pelos de gallina por su silencio, su respeto y su majestuosidad.
En Lourdes no solo nos hemos acercado a las escenas de la vida del Señor con el rosario sino también a lo largo de sus dos cuidados Viacrucis que co-existen en el Santuario. Sin querer hacer spoiler, en ambos casos la(s) estaciones añadida(s) a las 14 tradicionales acaban de dar sentido a esta manera singular de acercarnos a las escenas más duras de la vida del Señor.
Así, este diseño pretende recoger los elementos más significativos que encontramos en el santuario. En la parte central se observa un manantial de agua, que, al pasar por el sepulcro abierto, símbolo de Jesús resucitado, (guiño al Viacrucis de la Montaña 😉) se convierte en la fuente de agua que sana. A este elemento central del Santuario lo secundan dos elementos muy enraizados en su historia: por un lado la vela encendida con la que se procesiona en Lourdes por las noches como pidió la Virgen a Bernardette y por otro, una rosa blanca, en recuerdo de la “prueba” del rosal que el párroco pidió a Bernardette para creerla y que nunca llegó a florecer. Ambos son elementos antagónicos y nos recuerdan que «tener fe es no imponer nuestra voluntad sino amar la voluntad que nos es dada».
Estos tres elementos se sitúan en un círculo verde que nos recuerda el maravilloso entorno pirenaico donde se encuadra el Santuario y se rodean de un rosario de 14 cuentas, segundo guiño a los Vía Crucis del Santuario que vale la pena visitar. Todos estos elementos de este diseño nos quieren recordar que el Poderoso sigue haciendo obras grandes a través de la Virgen María y en Lourdes el peregrino puede sentirlo.
No solo por ese rezo en comunidad del rosario nocturno con gente venida de todos los rincones del mundo, sino también por la fe sincera de los enfermos que van a beber y lavarse en su manantial (con unos 70 milagros reconocidos por la Iglesia Católica durante el siglo XX), por la entrega y disposición de los voluntarios que cuidan especialmente a los grupos de familias como el nuestro o por las sonrisas y saludos que te cruzas con otros peregrinos a lo largo y ancho del Santuario en un ambiente de oración.
Esperamos que ese diseño te haya abierto el apetito de peregrinar a Lourdes y si ya has estado, te haya tele-transportado de nuevo allí para volver a degustarlo… y por supuesto si quieres usar este diseño para tu peregrinación no dudes en buscarlo y personalizarlo en nuestra tienda online.
#teatrevesalucirlo
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