En la casa de Marta, María y Lázaro, en Betania, Jesús se sentía como en su hogar, disfrutando de su amistad y de su acogida. Fruto de esta familiaridad, Jesús aparece a menudo en Betania durante su vida pública y es lugar donde transcurren varias escenas relevantes.
Personalmente me gusta mucho el pasaje donde Marta y María han acogido a Jesús en su casa, y Marta le sirve sin parar y María le escucha sin pestañear (Lc 10, 38-42). Es una bella lección que nos recuerda que servir y orar son las dos caras de la misma moneda con la que «pagamos» los católicos.
Betania también es lugar donde se muestra la gloria de Dios cuando Jesús resucita a Lázaro. (Jn 11, 41-44) anticipando de alguna manera su propia resurrección. Es un pasaje que describe también la fe de su hermana Marta cuando le dice a Jesús «Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.» (Jn 11,21-22)
Esta vivencia de Jesús desde Betania es la que dirige actualmente nuestra vida de fe como familia, junto con un grupo de unas cuarenta familias y es la que ha inspirado este diseño de la familia de Betania y el mensaje de «welcome home» hacia el maestro.
Esta vivencia de la fe en familia de familias nos permite disfrutar de la fe católica desde la comunidad desde la cotidianidad y la no perfección de nuestras vidas de familias, con nuestros niños, nuestros ruidos, nuestras labores…pero esperando siempre que la gloria de Dios inunde nuestras vidas.
Si queréis profundizar más en todo lo que significa Betania, os recomiendo leer “Betania, una casa para el amigo» del Padre Jose Granados y del Padre José Noriega (dcjm), que podéis encontrar aquí y que resume la espiritualidad de nuestro movimiento de Familias de Betania.
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